lunes, julio 10, 2006

La llave

En la mano derecha tenía aquellas llaves. Una redondeada, otra mucho más de pequeña y otra cuadrada con pinta de guardar algo importante. En la mano izquierda en un papel apuntada una dirección. No tenía la seguridad de que aquella dirección me llevase a algo que aquellas llaves pudieran abrir pero sí la sensación de que un puente invisible las unía de una a otra mano. Fueran las llaves de la dirección o no merecía la pena acercarse para comprobarlo.

Tardé más de 10 minutos en encontrar la calle en el plano enorme de la marquesina de aquella plaza. No estaba lejos. Cuando llegué pasé de largo del portal, me paré al final de la calle y di media vuelta. Durante cuatro veces consecutivas hice lo mismo hasta que me decidí a entrar.

El cartero salía del portal en ese momento así que no tuve que andar probando la llave. Miré a los buzones con desasosiego, pensando que mi nombre, ni nombre real, aparecería en alguna de esas tarjetas. La vista en seguida se me fue a uno muy lleno, con la propaganda rebosando por la ranura. Con las manos temblando introduje la llave más pequeña y el buzón se abrió.

Todo el contenido se cayó al suelo. Miré la puertecita para ver el nombre, pero se había caído por la parte de atrás y aunque sacudí y empujé con la llave para conseguirla sacar no pude. Un pico de la tarjeta se asomaba riéndose de mí. Pensé en arrancar aquella puerta y romperla para conseguir la tarjeta, pero entonces reparé en todas aquellas cartas que había en el suelo. No todas las cartas eran de propaganda. Las separé frenética, cogí las que llevaban destinatario, las metí en la bolsa y salí corriendo.

No podía saber más de momento. Llegué a la casa de acogida donde me habían alojado momentáneamente y me tomé dos de aquellas pastillas rojas que el médico me había recetado para dormir.

Me tumbé vestida y cuando empezó el zumbido en mis oídos, de las pastillas que comenzaban a hacer efecto, me abracé a aquellas cartas quedándome dormida.

3 Comments:

Anonymous Ybris said...

Dichosa amnesia que permite comenzar sin lastre.
Te leeré con avidez por si descubro algo de tu pasado, pero no para abrirte los ojos sino por motivos personales.
Gracias por tu visita.
Besos

6:13 AM  
Blogger almena said...

Es realmente interesante el relato. Desde el principio.
Te sigo, Lis.
Un abrazo

10:39 AM  
Blogger Luis said...

En primer lugar, gracias por tu visita. He conseguido llegar casi al principio de lo que promete ser un formidable relato de busquedas y descubrimientos con la amnesia como complice. Con tu permiso estaré cerca de tu viaje.
Besos

6:47 PM  

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